Me enamoré de una persona, usaba falda y tinte en sus labios. No podía dejar de pensarle, no podía dejar de imaginarla. La veía pasar todos los días, tan agraciada y radiante. Me enamoré de una chica siendo yo también una chica ¿Por qué no podía ser “Normal”? ¿Por qué no me gustaban los chicos de mi salón? ¿Por qué en medio de tantas personas seguía buscando su rostro? ¿Por qué tenía que ser Ella? ¿Será que había algo malo en mi? ¿En qué estoy errando?


Me enamoré de una persona, utilizaba tacones y bailaba desenfrenadamente en la pista, movía sus caderas de tal forma que me hacía sudar y sentir nudos en el estómago. Mi mente jugaba con todas esas imágenes y no podia detenerla ¿Por qué Ella? ¿Por qué yo? Tenía un vaivén de emociones y lo unico que pensaba era besarla en esos labios tono rosados ilegales.


… Mis manos se enrredaban en su cabello y no podía creer que en mi hombro estuviera su cabeza. Estaba influenciada por el resplandor que emitia su ser, se reflejaban en mi como rayito de sol mañanero y ¡Vaya que me gustaba! Estaba enamorada de una chica y sentía como la adrenalina corría sin frenos por mi cuerpo, no quería parar, no por ahora. Ella me besaba y sentía paz, ella me abrazaba y todo en mi se acomodaba como fichas de lego. Fue mi primer amor y será el último de todos.


Nos instalamos en su casa, su madre pensaba que eramos “Amigas” y que los gritos en la noche eran por las películas de miedo. Cuando saliamos no podiamos agarrarnos de manos, pero las miradas nos delataban, nos escondíamos en el baño de mujeres para desgarrarnos los labios mientras que afuera nuestros amigos pensaban que estábamos retocando nuestro maquillaje.


Tras pasar un año yo le comenté a mis padres que estaba perdida y locamente enamorada de mi mejor amiga, que mis ojos no podían ver a otro lugar si ella no estaba ahí, que mi mente recreaba historias con ella y sólo ella. Que se había impregnado en mi piel y que quería un “Nosotras” siempre. No vacilaron ni un momento, mi madre lloró y mi papá alegó que era una “Abominación”. Me prohibieron salir de casa porque así lo quería “Dios” Él me amaba tanto que quería que todo regresara a la normalidad en casa.


No podia verla más. ¡Maldita sea! No podía verte más mi amor, qué hago con éste fuego inmenso que crece diario en mi, con tu ropa tirada en mi cuarto, con la sensibilidad de mi corazón. No había compasión entre los días, no quería liberarme de algo que me hacía sentir tan libre, era una contradicción. Eras mi contradicción más linda.


Te escribí, debía hacerlo, debía verte bailar sin parar. Tenía que dejar caer mis manos sobre tus caderas mientras las mueves sin frenesí. Respirar en tu cuello y mirarte al final de la pista mientras venias con dos cervezas en las manos. Necesitaba quererte de nuevo, aunque siempre lo hacía, aunque casi nunca estabas.


Me escapé del infierno de mi casa para estar en el cielo de tus brazos, fui a volar a verte, me estuviste tejiendo alas todo éste tiempo asi que escapamos con ellas. Estabas tan bella, tan magnífica como la primera vez que te vi. Parecías un blues a las doce de media noche, un tinto con pan a las seis y media de la mañana, una lluvia en día soleado. Te agarré de la mano, no me importó donde estabamos, te besé y te dije al oído que me sentía tan tuya pero podría haber pasado mas de cinco minutos cuando sentí el estruendo de tú pecho, como tus ojos se iban hacia abajo como tu cuerpo débil al suelo. El impacto fue tan grande que a mi me atravesó el alma pero no el cuerpo. Había tanta sangre en el suelo y muchos otros cuerpos más en el piso sin vida. Yo estaba a tú lado, tú luz poco a poco se apagaba, mi rayito de luz, mi café mañanero. Sólo de mí te rozó una lágrima y ésta cayó en tus labios, el último roce, mi último blues a las doce de media noche en un club…


- “Siempre tuya, siempre mía”.


En memoria a todos aquellos seres humanos que han muerto a causa y en mano de las injusticias cobradas por el rechazo y repudio de una sociedad llena prejuicios y retrocesos. Es un escrito que muestra la realidad de nuestro mundo que está fragmentado por la falta de aceptación, respeto y amor con el otro que está a mi lado.

-Ely Rahmer. 22 años.